Nuestros hornos de rodillos de un solo nivel están diseñados para distintos conceptos de producción cerámica: monococción, gres, bicocción, tercer y cuarto fuego, gres porcelánico o teja esmaltada. Cuidamos hasta el último detalle:
- Regulación y control automático extremadamente preciso de las diferentes zonas del horno.
- Tracción de rodillos mediante engranajes y motores con variador de frecuencia.
- Sistema informático de gestión.
     
El interior de nuestros hornos, tanto la bóveda como las paredes superiores, van revestidos con materiales de fibrocerámica de última generación. Estos materiales se caracterizan por su gran poder aislante, la elevada refractariedad y la baja inercia térmica, muy inferior a la del ladrillo refractario clásico. Con estas características conseguimos una de las principales ventajas de los hornos PROSEC: flexibilizar la gestión y evitar los problemas que hasta ahora planteaban los revestimientos interiores de refractario.
     
Es decir, con los hornos de PROSEC evitamos la baja resistencia al choque térmico de los antiguos hornos, que, en los casos de emergencia, obligaba a realizar lentas paradas y lentas arrancadas.
Sin embargo, este problema se ha superado con los hornos de PROSEC. La alta resistencia al choque térmico de los materiales que empleamos hace que —en tan sólo 2 horas de calentamiento— nuestros hornos estén en plena producción. Y, además, los cambios de curva son casi inmediatos. Por todas estas razones, nuestros clientes consiguen flexibilizar al máximo la gestión de su producción.
   
Como criterio general en el diseño de equipos, nuestros productos se distinguen por su Fiabilidad, Control, Seguridad y Respeto al medio ambiente.

En definitiva, en la explotación de los productos PROSEC nos exigimos obtener un balance positivo en lo que se refiere a niveles de producción y calidad. Al mismo tiempo, trabajamos por minimizar los costes en consumo, en mantenimiento y en personal especializado.